Las reglas que aplico siempre
Antes de los barrios, las cuatro señales que uso yo para decidir en tres segundos si entro o sigo andando. Funcionan en toda Italia, no solo en Roma.
- Carta en ocho idiomas con fotos = huye. Un sitio bueno tiene carta en italiano (y como mucho inglés). Si hay fotos de los platos plastificadas en la puerta, ya sabes a qué clientela buscan.
- Camarero que te llama desde la calle = huye. En Roma a la buena comida no hace falta arrastrarte. Si te tiran de la manga en una plaza monumental, es por algo.
- Menú turístico en varios idiomas, “primo + secondo + agua + café” por 12-15 € = sospecha. Eso no es generosidad, es comida congelada.
- Mira quién hay dentro. Si a las 14:00 hay romanos hablando fuerte y comiendo, entra. Si solo hay maletas y mochilas, piénsatelo.
Trastevere bonito, trampa fácil
El barrio más fotogénico y, justo por eso, el más minado. Las calles principales y las plazas grandes (Santa Maria in Trastevere) están llenas de sitios que viven del paso. Pero te metes dos callejones adentro y todavía queda Trastevere de verdad.
Dónde voy yo
- Da Enzo al 29. La trattoria de manual: minúscula, sin reservas (o con lista cortísima), cola en la puerta. Cacio e pepe, carbonara y tonnarelli de libro. Ve pronto, abren sobre las 12:30 y se llena en 20 minutos.
- Tonnarello. Más grande, más turístico, pero honesto y bien de precio para la zona. Bueno si vais en grupo y no queréis hacer cola.
- Da Teo. En una placita tranquila, cocina romana clásica y romanos comiendo. Reserva por la noche.
- Trattoria Da Augusto. Mesas en la calle, mantel de papel, carta cantada de viva voz. Pura Roma de toda la vida.
Qué pedir
Los cuatro pilares de la pasta romana: carbonara (huevo, guanciale, pecorino, pimienta, nunca nata), cacio e pepe, amatriciana y gricia. De segundo, saltimbocca o polpette. Y si lo ves, carciofo alla giudia o alla romana en temporada.
Qué NO pedir
Carbonara con nata, “fettuccine Alfredo” (eso es un invento para americanos, no existe en la Roma real) y cualquier marisco en un sitio sin pinta de pescadería. Precio orientativo de una comida con vino de la casa: 25-35 € por persona en lo bueno; en la trampa pagas lo mismo por bastante menos.
Centro Histórico el campo de minas
Pantheon, Piazza Navona, Fontana di Trevi. Aquí está lo peor y, si sabes, también joyas reales. La regla de oro: cuanto más cerca del monumento, peor y más caro. Aléjate una o dos calles y cambia todo.
Dónde voy yo
- Armando al Pantheon. A 30 metros del Pantheon y, contra todo pronóstico, buenísimo. Familiar, histórico, cocina romana seria. Reserva sí o sí, con días de antelación.
- Trattoria der Pallaro. Sin carta: te sientan y te traen el menú del día completo, lo que han cocinado. Una experiencia, y barata para la zona.
- Cul de Sac. Enoteca junto a Piazza Navona con carta de vinos enorme y platos para acompañar. Perfecto para una comida ligera o un aperitivo sin pagar el “impuesto Navona”.
- Pizzería ai Marmi o una buena pizza al taglio si vas con prisa y presupuesto.
La trampa clásica
Sentarte en una terraza en Piazza Navona o frente a Trevi. Pagas el doble por comida mediocre y, ojo, muchas veces hay un coperto alto y “servizio” añadido. No digo que no te tomes un café o una copa mirando la fuente, pero para comer de verdad, dos calles más allá.
Testaccio el barrio donde como yo
Si me preguntas dónde voy a comer cuando salgo con amigos romanos, la respuesta muchas veces es Testaccio. Cuna de la cocina romana popular, sin postureo, con el mejor mercado de la ciudad para comer barato y bien.
Dónde voy yo
- Flavio al Velavevodetto. Cacio e pepe, polpette, carciofi. Trattoria seria en una colina hecha de ánforas romanas rotas (Monte dei Cocci), la historia está literalmente en las paredes.
- Da Felice a Testaccio. Famosa por su tonnarelli cacio e pepe que montan en la mesa. Reserva imprescindible.
- Mercato di Testaccio. Mordi e Vai. El puesto de Sergio: bocadillos de allesso (carne cocida) y trippa que quitan el sentido, por 4-5 €. Mi comida rápida favorita de Roma.
- Trapizzino. Nació aquí: un triángulo de pizza bianca relleno de guisos romanos (pollo alla cacciatora, polpette al sugo). 4-5 € y te lo comes andando.
Para valientes
Testaccio es la patria del quinto quarto, la casquería: coda alla vaccinara (rabo de toro), trippa alla romana, rigatoni con la pajata. Si te atreves, es cocina romana auténtica. Si no, hay carbonara para todos. Comida sentada con vino: 20-30 € por persona; en el mercado, comes por menos de 10 €.
Monti a un paso del Coliseo y nadie lo sabe
El barrio bohemio entre el Coliseo y Termini. A cinco minutos de los Foros y, sin embargo, lleno de sitios pequeños donde comen los romanos. Ideal para después de visitar el Coliseo sin caer en las trampas de Via dei Fori Imperiali.
Dónde voy yo
- La Carbonara. En Piazza della Suburra, histórica (las paredes están firmadas por clientes desde hace décadas). Su carbonara hace honor al nombre.
- Alle Carrette. Pizza romana fina y crujiente, sin pretensiones, buen precio. Para una cena informal.
- Zia Rosetta. Panini gourmet con ingredientes de calidad, perfecto para un almuerzo rápido y rico sin sentarte a un menú largo.
- La Taverna dei Fori Imperiali. Cocina romana cuidada muy cerca de los Foros. Pequeña, reserva.
Truco
Justo al salir del Coliseo, todo lo que da a la avenida principal es turístico y caro. Camina cinco minutos hacia Monti (cruzando Via Cavour) y los precios bajan y la calidad sube. Comida media: 20-30 € por persona.
Prati comer bien cerca del Vaticano
El gran problema del Vaticano es que alrededor está plagado de trampas: el viajero sale agotado de los Museos y cae en lo primero que ve. Mal plan. Camina un poco hacia Prati, barrio elegante y residencial, y comes en serio.
Dónde voy yo
- Pizzarium (Bonci). Cerca del metro Cipro. Para muchos, la mejor pizza al taglio de Roma, masa de fermentación larga, ingredientes de mercado. Comes de pie, pagas al peso. Imprescindible.
- Dal Toscano. Parrilla toscana cerca del Vaticano: bistecca, carnes a la brasa, ambiente clásico. Para cuando quieras carne de verdad.
- L'Arcangelo. Más refinado, cocina romana puesta al día. Buena opción para una comida especial.
- Sciascia Caffè 1919. No para comer, sino para el mejor café de la zona, pide el espresso al cioccolato, la tacita untada de chocolate por dentro. Un ritual.
La trampa Vaticano
Los restaurantes pegados a la entrada de los Museos y en la Via della Conciliazione viven del agotamiento del turista. Carta multilingüe, precios inflados, calidad triste. Dos calles hacia Prati y otra historia. Comida media en Prati: 25-35 € por persona; la pizza de Bonci, 8-12 € y sales rodando.
Comer bien en Roma no es cuestión de gastar más, es cuestión de saber. Las mejores carbonaras de mi vida me han costado 12-14 €, y los peores platos los he visto pagar a 25 € a turistas a los que alguien arrastró desde una plaza. La diferencia siempre es la misma: ¿comen ahí los romanos?
Vocabulario de supervivencia en la mesa
- Coperto: el “cubierto”, 1-3 € por persona. Es legal y normal en Roma; no es propina. Si es muy alto (4-5 €), mala señal.
- Servizio: si ves “servizio” añadido aparte del coperto en zona turística, desconfía.
- Propina: no es obligatoria en Italia. Si has comido bien, redondear o dejar un par de euros está bien visto, pero nadie lo espera como en EE. UU.
- Acqua frizzante / naturale: con gas / sin gas. Te traerán botella (de pago); el agua del grifo no se suele servir.
- Vino della casa: el vino de la casa, por litro o medio. En un buen sitio es honesto y baratísimo. Pídelo sin miedo.
- Cacio e pepe / carbonara / amatriciana / gricia: apréndetelos. Son las cuatro pastas romanas y la prueba del algodón de cualquier cocina.
Cinco normas para no fallar
- Reserva en los sitios buenos, sobre todo cena y fin de semana. Da Felice, Armando, Da Teo… se llenan.
- Come a la hora romana. Si tienes hambre fuera de horario, tira de pizza al taglio, mercado o aperitivo.
- Aléjate del monumento. Una o dos calles cambian el precio y la calidad por completo.
- Carta corta y en italiano = buena señal. Carta infinita y plastificada = mala.
- Pide lo de temporada y lo local. Carciofi en primavera, puntarelle en invierno. Lo que el camarero te recomiende con ganas suele ser lo mejor del día.
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